PODCAST “Episodio 16” : “Suecia en cuatro ruedas”

Hoy les quiero contar sobre mi experiencia usando auto en Suecia. Para comenzar, les recuerdo que vivo en una ciudad pequeña, con alrededor de 72 mil personas, tener un auto no era una prioridad para nosotros, porque en bici, podíamos llegar en 20 minutos al trabajo. Había buen clima y mucha luz cuando llegamos. Pero, comenzaron las vacaciones de verano y una colega nos preguntó qué haríamos …y le dijimos que no mucho porque no teníamos auto aún…para salir a pasear, considerando que por el coronavirus usar transporte público o viajar a otros países no era opción. Sorpresivamente ella nos dijo, bueno, pero si no tienen auto, yo les presto el mío durante dos semanas…. Ustedes no tienen y yo tengo dos, me parece que es lo indicado de hacer.

Pueden imaginar nuestra sorpresa, porque esta colega nos conocía solo hace un par de semanas… no teníamos ningún tipo de relación más allá de la cordialidad del trabajo. Lo conversamos un poco y dada su insistencia en que estaba todo bien, lo aceptamos. En nuestra experiencia, a las únicas personas a las que les puedes pedir prestado un auto es a tus padres, hermanos o suegros… nadie más presta sus autos, porque es muy peligroso… A mi jamás se me habría ocurrido ofrecerle mi auto a un par de desconocidos, aunque su lógica tenía sentido, después de todo.

 El auto era un Skoda, gris, modelo Fabia… muy pequeño y antiguo. Tiene un motor muy pequeño, por lo que es muy barato también. Los primeros días conducimos con mucho cuidado y miedo, solo distancias cortas… porque tampoco sabíamos si el auto estaba en buenas condiciones. Y como dice el dicho “en lo ajeno reina la desgracia”, o sea… cuando te prestan algo, ten cuidado porque es muy probable que lo rompas o algo malo te pase.

Pero gracias a la buena estrella no tuvimos ningún problema con el auto y nos permitió conocer muchas ciudades; playas y lagos cercanos Skelleftå y con eso pudimos disfrutar de nuestras vacaciones.  Esta experiencia fue de mucho aprendizaje para nosotros, porque siempre hemos tenido la fortuna de conocer gente muy amable y generosa en nuestros viajes, hemos hecho muy lindas amistades a lo largo del tiempo, pero nunca nos había pasado algo así. Entonces, inevitablemente te pones a pensar en lo afortunado que eres y lo importante que es retribuir todo lo bonito que recibes… Espero no olvidarlo.

Cuando fuimos a devolver el auto, obviamente le llevamos una botella de vino a nuestra colega… como agradecimiento. Dejamos las llaves, el auto y el vino…Pero, al comenzar la caminata a casa nos dimos cuenta de que necesitábamos comprarnos un auto 🙂 Ya habíamos vuelto a sentir la tranquilidad y la comodidad de tener uno… y queríamos seguir teniéndola. No queríamos comprar nada muy caro, porque solo llevábamos un par de meses aquí, no era lo más recomendable… Entonces buscamos autos usados. Afortunadamente encontramos un Opel Astra gris -otra vez- a muy buen precio y en muy buen estado. Se parecía mucho al auto que solía tener en Chile. Pero esta vez , el auto era mecánico… y bueno, yo aprendí a conducir en un auto mecánico, pero mi primer auto fue automático y ya me había acostumbrado a manejarlo y sin dudas ha sido muy difícil acostumbrarme otra vez a usar la palanca de cambios. Sobre todo en subida 🙂 Pero es solo cuestión de práctica… supongo.

Han pasado varios meses ya desde que compramos el auto y comenzó el frío… la bici ya no era opción, y nos dimos cuenta que el auto ya no era solo un capricho sino una necesidad tremenda. 

Ahora bien, con el frío también comienzan otras dificultades… Resulta que, primero que todo, después de la primera nevazón, es obligación cambiar las ruedas del auto a ruedas de invierno, es decir, tuvimos que poner esas ruedas que tienen pequeños clavos y que permiten mejor tracción en el hielo. Afortunadamente el auto venía con las 4 ruedas extra. Pero, como las ruedas estaban muy apretadas, tuvimos que llevar el auto a un mecánico, e hicimos una fila aproximadamente de 2 horas…ya que toda la ciudad estaba haciendo exactamente lo mismo. 

Una vez hecho eso, hay que preocuparse del motor del auto. Cada estacionamiento tiene unos postes donde puedes enchufar tu auto…perdón, no sólo puedes…sino que debes hacerlo. 

 Este aparato facilita el arranque del motor a bajas temperaturas. Para usarlo hay que, primero, comprar el cable que se conecta al motor, desde un acceso en la parte delantera del auto, cerca del parachoques. 

Estos bloques calentadores son programables, de modo que puedes dejarlo programado la noche anterior, si sabes que saldrás temprano y hará frío… Es ideal dejarlo funcionando desde al menos una hora y media antes y así el auto estará listo para usarlo en la mañana. 

Bueno, la primera noche con temperaturas bajo cero, conectamos el auto…sin embargo, a la mañana siguiente el auto estaba cubierto de hielo, y luego de al menos 5 minutos de sacar hielo y nieve pudimos salir… y la temperatura dentro del auto comenzó a entibiar luego de conducir por al menos 5 minutos… tuvimos que preguntarle a algunos amigos, que estábamos haciendo mal y nos dijeron que además del cable para calentar el motor necesitábamos comprar un calefactor para el auto… ¿qué? Más allá del sistema de calefacción propio del vehículo, que además tiene calefacción en los asientos… y del cable para calentar el motor, es necesario comprar un calefactor que se enchufa dentro del auto… en un enchufe que se encuentra en los pies del asiento del copiloto y que por supuesto, nunca habíamos visto antes. ¿Cómo funciona? Bueno, se enciende al mismo tiempo que el calentador del motor comienza a funcionar… no funciona si no has enchufado el cable.

Lo probamos por primera vez hace un par de días, y cuando fuimos a ver el auto para irnos a trabajar, estaba completamente despejado, sin nieve y un poco tibio al interior… una maravilla… Esto nos quita, literalmente, un peso de encima.

En las tiendas hay muchas cosas para “sobrevivir” al invierno que, al principio pensé, serían innecesarias, pero ya nos hemos dado cuenta que son básicas. Por ejemplo, hay unos líquidos especiales que se pueden poner en el parabrisas, para descongelarlo por si se te olvidó usar el calefactor… He visto muchas personas que han quebrado el parabrisas por lanzarle agua tibia, por ejemplo… Hay que tener mucho cuidado. Igualmente, venden unas palas plegables para sacar nieve de tu alrededor si, por ejemplo, el auto quedó atrapado en un estacionamiento en un lugar poco concurrido… ya que en plena ciudad no hay problema con eso, porque están constantemente limpiando la nieve. También venden unas especies de espátulas limpia vidrios, que sirven para sacar las capas de hielo o de nieve del auto. También mucha ropa y cintas reflectantes, porque se vuelve muy oscuro, muy temprano… Y quién sabe cuantas cosas más venden que aun no he visto… o no he necesitado.

Como todo últimamente, esto es parte de un aprendizaje constante, y no les voy a mentir, tanta nueva información; más las responsabilidades del trabajo y el estudiar un nuevo idioma, a veces  resulta un poco agobiante… Para qué hablar del conducir con hielo, oscuridad y con tormentas de nieve…aun no me ha tocado, pero ya les contaré. Lo importante es mantenerse positivos, creo… e intentar disfrutar cada etapa. Al fin y al cabo este es solo nuestro primer invierno en Suecia…

Muchas gracias por escucharme, recuerden que el spanish llegó para quedarse, nos escuchamos pronto…

chau chau

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