PODCAST “Episodio 15” : “Una pandemia, dos países”

En este episodio quiero hablarles sobre algo que se ha llevado todo el protagonismo en nuestras vidas por ya casi dos años… ¿adivinan qué es? … claro que sí, es el virus covid-19. Ya mucho se ha hablado de él… cada vez se sabe más; aunque para las personas comunes y corrientes como yo… toda información se reduce a… bueno ¿y ahora qué? ¿debo usar mascarilla o no? … ¿puedo ir a conciertos? ¿puedo viajar? ¿puedo trabajar normalmente? … me ¿vacuno? uh … ¿me vacuno? ese es un tema muy controversial… de eso también podemos hablar.

Para partir, ya les he contado que en Chile tuvimos reglas muy estrictas, durante el año que tuve que esperar para poder viajar a Suecia, ya que las fronteras estaban cerradas, viví muchas cuarentenas…de meses, donde sólo podía obtener 2 permisos semanales para ir al Supermercado o la Farmacia…. fueron momentos difíciles, que se extendieron durante todo este tiempo. Además hubo toque de queda, es decir… un horario específico donde ya nadie podía estar en la calle, o los militares o la policía podían llevarte detenido y además debías pagar una multa. También cerraron las universidades y los colegios. Comenzaron las clases a distancia…los niños se quedaron en casa y por consiguiente, los padres también… muchas mujeres no pudieron seguir trabajando, debido a eso.

Fueron todas condiciones muy estrictas, que sin dudas son difíciles de aceptar… Afortunadamente para mi y mi familia significó solamente mucho estrés, ansiedad y rabia… y digo afortunadamente porque sé que para muchas familias significó no poder trabajar y eso les generó una infinidad más de problemas. Para qué hablar de aquellos que se enfermaron o que perdieron a algún familiar debido al Virus… uff, fueron tiempos de mucha angustia, sin duda. Y digo fueron… porque a pesar de que el virus sigue ahí, por fin en Chile se acabaron las cuarentenas y el toque de queda, la gente por fin puede volver a trabajar y a vivir de manera un poco más normal… El uso de la mascarilla sigue siendo obligatorio, como siempre lo ha sido.

El estado de Chile respondió muy tarde y de manera tacaña con la ayuda económica para las familias que más lo necesitaban… menos mal, esa ayuda comenzó a mejorar con el tiempo y significó un respiro para toda  esa gente.

Y bueno, no sé si han visto en las noticias, pero Chile es uno de los países que más rápido ha vacunado a su población… lo que por fin está demostrando resultados,al ver que luego de tener alrededor de 7.000 nuevos contagios diarios a nivel país, ahora sólo hay algunos cientos. 

Yo no pude vacunarme en Chile porque viaje a Suecia unas pocas semanas antes de que comenzara el plan de vacunación… donde los profesores éramos además, prioridad.

A comienzos de este año, cuando decidimos viajar a Suecia a pesar de todo, las restricciones de movilidad eran muchas… tuvimos que declarar que saldríamos de Chile, que no nos íbamos de vacaciones sino que no volveríamos en un buen tiempo, ya que no estaban permitidos los viajes “por placer” y lo entendíamos perfectamente, era importante mantener la situación bajo control… y disminuir las posibilidades de contagio. Por su parte, Suecia tenía prohibido el ingreso a las personas que no podían comprobar residencia o justificar su viaje con una oferta de trabajo o por razones humanitarias.

Nosotros pudimos justificar usando una oferta de trabajo, menos mal.

Bueno, durante todo el vuelo debimos usar mascarilla y en los aeropuertos también… obviamente. Pero todo eso acabó cuando llegamos a Suecia, en el aeropuerto sólo algunas personas usaban mascarillas… lo que nos causó mucha extrañeza…. Al día siguiente, salimos a conocer Estocolmo y por cada 10 personas que veíamos, sólo 3 o 4 usaban mascarilla…una locura, pensábamos… ya que en Chile era obligatorio usarla en todas partes. Nosotros seguimos usándola de todas formas, porque estábamos acostumbrados y asustados. Desde ningún punto de vista sería buena idea enfermarse de Covid en un país extranjero, donde no conoces a nadie y donde -aún- no teníamos seguro de salud.

Así pasaron los días, las semanas…y comenzamos a trabajar en un Colegio, donde NADIE usaba mascarilla. NADIE. Todos los niños iban a clases y la vida era absolutamente normal… salvo una que otra cosa, como por ejemplo, que los niños debían aplicarse alcohol gel en las manos antes de entrar a la sala de clases y en los recreos debían intentar estar en el patio, al aire libre lo más posible y no mezclarse con niños de otras clases. Otra vez UNA LOCURA para nosotros que veníamos de las cuarentenas y los establecimientos educacionales completamente cerrados.

Empezó a apoderarse de nosotros una sensación de “normalidad”, empezamos a dejar de usar mascarilla también… y a relajarnos… cómo no, si al parecer “en Suecia no había virus”… pero claro que había, sólo que en ese momento los casos habían disminuído. Y las restricciones mayoritariamente eran respecto al aforo en lugares públicos y a reuniones sociales, además del horario de funcionamiento de los cafés y bares, que cerraban a las 8pm y que debían poner una mesa de distancia entre clientes.

Mientras en Chile las restricciones eran MUY extremas, los Suecos apostaron al distanciamiento social y al lavado de manos como única forma de disminuir los contagios… Yo no me atrevo a decir qué método es mejor… ya que en primer lugar, ambos son países extremadamente diferentes, no sólo físicamente, sino que culturalmente también. Lo único que puedo decirles es que “esas libertades” que encontramos en Suecia nos dieron una necesaria cuota de tranquilidad y de paz mental…

Estar en una sala de clases, con 30 alumnos, haciendo clases sin mascarillas, parecía un sueño lejano, pero hoy es una realidad. En Chile recién están volviendo a las clases presenciales, pero todos deben usar mascarilla. 

Otra vez, yo no me atrevo a juzgar ninguna de las decisiones… la finalidad de este capítulo es solamente contarles mi experiencias viviendo esta pandemia en países TAN diferentes.

En lo único que hemos coincidido es que hoy Chile y Suecia abrieron sus fronteras para todo el mundo, con la condición de presentar una prueba PCR negativa.

Respecto a la vacuna, en Suecia el ritmo de vacunación ha sido mucho más lento que en Chile, recibí mi primera vacuna en Agosto recién y la segunda, a mediados de Septiembre. Mientras en Chile toda mi familia y amigos ya habían recibido las vacunas muchos meses antes. 

Cuando me vacuné con la primera dosis, tenía mucho nerviosismo, pensando que me podía sentir mal, sin embargo, lo único que me molestó fue el brazo… tuve una pequeña reacción alérgica, que provocó que se me inflamara un poco en el punto exacto donde pusieron la vacuna y me dolió el brazo por 3 días aproximadamente. Nada tan terrible, como sería estar intubada o muy enferma por el virus, pensé. Con la segunda dosis, me dolió el brazo pero ya no tuve esa reacción alérgica… eso si, me sentí muy cansada. Aunque no estoy segura si eso fue por mi extensa jornada laboral o por la vacuna 🙂 Pero como dije anteriormente, nada tan terrible. AFORTUNADAMENTE. porque algunos conocidos tuvieron fiebre y se sintieron muy mal después de vacunarse.

En fin, como dije al comienzo de este episodio, el tema de la vacuna es un tema controversial, hay muchas opiniones y creencias que merecen ser respetadas, supongo. Yo por mi parte me siento afortunada de haberla recibido. Afortunada por tener acceso a ella, ya que sé que en muchos países la realidad es muy diferente. Sólo el tiempo nos dirá quién tuvo la razón, si los que confiamos o los que desconfiaron.

Por mi parte, esto me ha servido mucho para analizar la industria farmacéutica y la política … que con el fin de disminuir esta pandemia se hacen cargo de dar de manera gratuita la vacuna a todas las personas, partiendo por aquellos que son más vulnerables y que más la necesitan… y no privilegiando a aquél que tiene más dinero para comprarla… Porque saben que esa es la manera más efectiva de proteger a la población… ¿Qué tal?… ¿qué tal si fuera así siempre? … medicamentos gratis para las personas que más lo necesitan, con el fin de protegerlos … Quizás así podríamos evitar futuras pandemias, o quién sabe, erradicaríamos de una vez por todas el virus del egoísmo.

Muchas gracias por escucharme, recuerden que el spanish llegó para quedarse, nos escuchamos pronto…

Chau chau.

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